¿Ha oído hablar alguna vez del barniz permeable? Apareció en el mercado hace unos cinco años y desde entonces no ha dejado de dar que hablar. A veces se adopta y otras se rechaza su permeabilidad, y con razón. A continuación veremos por qué aún hoy existen dudas sobre su fiabilidad.
¿Qué es un «barniz permeable»?
El concepto surgió hace unos años con las marcas El Nabil y Hasna Paris. El objetivo era fabricar un esmalte que permitiera que el agua atravesara las uñas al lavarse las manos. Desarrollada en laboratorio, la fórmula tiene como objetivo ofrecer un esmalte que, aplicado en una o dos capas finas, permita el paso del agua. Es lo que se denomina un esmalte permeable. Hasta aquí, nada complicado.
¿Por qué desarrollar un barniz denominado «permeable»?
Para algunas marcas, ha resultado necesario desarrollar este tipo de producto con el fin de responder a la demanda específica de las mujeres de confesión musulmana. El objetivo es satisfacer a esta clientela ofreciéndoles un producto que sea compatible con sus abluciones. De hecho, es necesario que el agua pase a través de las uñas para que estas sean válidas. Por ello, con el fin de responder a las necesidades del mercado, algunas marcas han promocionado este nuevo producto, un nuevo concepto para satisfacer su necesidad de coquetería, al tiempo que intentan hacerlo compatible con su práctica religiosa.
Importancia de este mercado fructífero
Dada la creciente importancia del factor religioso en algunas comunidades, las marcas tienen mucho que ganar fabricando productos que sean compatibles con las creencias religiosas de sus clientes. La economía está cambiando. Muchas grandes marcas de cosméticos necesitan recurrir a productos específicos para hacerse con una cuota de mercado en el consumo de determinadas comunidades.
Si hablamos de productos halal, el mercado está en constante crecimiento, ya sea en el sector alimentario, cosmético o farmacéutico. Por lo tanto, es lógico abordar este mercado ofreciendo nuevos productos, aunque estos sigan siendo controvertidos en algunos casos, o incluso en todos.
La fiabilidad del producto sigue siendo dudosa.
Para muchos, el esmalte permeable es objeto de controversia y dudas. De hecho, existe una gran diferencia entre los consejos de aplicación de las marcas y los hábitos de las consumidoras. Por lo general, cuando se hace una manicura, se procede por etapas. Se aplica la base, seguida de una o varias capas de esmalte y, por último, se termina con una capa superior para realzar la manicura. También puede completar el esmalte con la gama maissa paris perfume, para perfeccionar tu olor corporal.
Por lo tanto, ya se puede imaginar la cantidad de capas necesarias para realizar una bonita manicura. Por otro lado, las consumidoras cuentan con marcas que garantizan la permeabilidad de sus esmaltes cuando se aplican en una o dos capas finas. Estas marcas no mencionan si se debe utilizar o no una base o una capa superior para garantizar también la calidad del producto. Partiendo de ahí, es fácil comprender las dudas de algunas consumidoras ante este concepto revolucionario. Para algunas, aún queda trabajo por hacer para lograr un resultado que satisfaga a las más reticentes.
Una solución temporal con barniz soluble
Al ver que aún se podía ganar cuota de mercado, hace poco apareció el esmalte soluble. Creado para aplicarse durante un breve periodo de tiempo, este esmalte se presenta como una alternativa al esmalte permeable más duradero. De hecho, permite hacerse una manicura durante el tiempo que nos convenga y eliminarla solo con agua cuando nos apetezca.
Por lo tanto, aquellas que estaban hartas de usar esmalte y de tener que usar quitaesmalte cada vez que se lavaban las manos para quitarlo y volver a empezar el proceso, han encontrado en este nuevo producto una posible solución temporal.
La cuestión del barniz permeable sigue siendo confusa para muchos. Cada uno deberá formarse su propia opinión. Para los más escépticos, existe la posible solución del barniz soluble, que también tiene sus limitaciones, en particular por su precio, mucho más elevado que el de un barniz clásico.
Pero el hecho de no tener que utilizar disolvente puede ser un factor decisivo a la hora de elegir.

