Descubra todas las virtudes del té verde con nigella. Este té está enriquecido con extractos de jengibre y lima. Sin duda, una fórmula enriquecida para combatir los males del invierno, así como por sus funciones diuréticas y adelgazantes.
Para motivarle en su compra, hemos pensado en incluir una pequeña reseña histórica sobre el té verde. Este pequeño compendio es una información destinada a recordarnos los beneficios del té verde.
Té verde con comino negro: una bebida exquisita
Gracias a su agradable sabor especiado, el té verde con nigella le sorprenderá. Descubra las particularidades de este sabroso té en las siguientes líneas.
El té verde es un producto puro procedente de Asia.. Su cultivo se remonta a miles de años atrás. Su uso está muy extendido. Importado a otros continentes, se consume por sus propiedades saludables y por el placer que proporciona saborearlo. Si es usted amante de las sensaciones naturales, no puede dejar de añadir el té verde con nigella a sus sabores aromáticos. Se describe como un té con sabor terroso o a hierba recién cortada. Es un excelente estimulante por la mañana para combatir el cansancio. Descubra ahora mismo todos sus beneficios.
Un elemento central en la medicina tradicional china
El té verde posee propiedades terapéuticas bien conocidas cuando se consume internamente. Son principalmente sus polifenoles (aproximadamente 30 %), su cafeína y su poder antioxidante los que contribuyen a su acción. También tiene un contenido muy concentrado en vitamina C. Más allá de sus conocidas propiedades estimulantes, el té verde con nigella permite acceder a otros campos. Por ejemplo, es bueno consumirlo para paliar una infección digestiva o una migraña. Esto ya lo sabían los médicos chinos de antaño, que lo recetaban para tales dolencias. Su consumo también es beneficioso para los diabéticos, ya que actúa como hipoglucemiante en el organismo.
Dinámico para el sistema inmunitario
En previsión del invierno, para prevenir el riesgo de gripe y resfriados, se recomienda estimula el sistema inmunitario. Su propiedad antioxidante se utiliza en la lucha contra el cáncer y en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Las personas que padecen trastornos cognitivos también encuentran un remedio en el té verde con semillas de comino negro gracias a los flavanos que contiene. Además, en lo que respecta a los trastornos hepáticos y las enfermedades cardiovasculares, su consumo es una buena medida preventiva. Para su higiene bucal, encontrará en él un buen agente purificador de bacterias gracias al flúor que contiene.
Por último, tenga en cuenta que el té verde ayuda a perder peso. Para una dieta diaria, le recomendamos que lo consuma aproximadamente media hora antes de las comidas. Está contraindicado para mujeres embarazadas o durante los periodos menstruales.’lactancia. Del mismo modo, a las personas que padecen insomnio o problemas urinarios, en este último caso debido a su poder diurético.
Denominación científica
El té verde Su nombre científico es Camellia sinensis. Se le conoce simplemente como «té» o «té virgen» o «green tea» en inglés. En China, su antiguo nombre era «T'u», que significa «muchas cosas». Posteriormente, su nombre pasó a ser «Ch'a».
Geográficamente, proviene del Lejano Oriente. En botánica, pertenece a la familia de las teáceas. Se trata de un arbusto de hojas perennes. En estado natural, puede alcanzar los 30 metros de altura, pero su cultivo lo reduce a solo 1,5 metros aproximadamente. Durante la recolección, se recogen sus brotes y hojas en fase inicial de crecimiento. Esto se hace debido a que estas partes tienen una mayor concentración.
Historia y premisa del té verde en la humanidad
La historia del descubrimiento de este famoso té se remonta al emperador Shennong hace unos 5000 años, en el año 2737 a. C. El emperador, que vivía en una región montañosa del sur, habría sentido el humo que desprendía un arbusto de té en llamas. Más tarde, durante la dinastía Tang, en los siglos IV y V, el té se transformó. La técnica consistía en remojar las hojas, picarlas y finalmente moldearlas en forma de ladrillos. A continuación, se mezclaba todo con otros ingredientes.
Luego vino la dinastía Song, entre 960 y 1279. Surgió una nueva escuela que recomendaba moler el té para convertirlo en polvo.
Posteriormente, en el siglo XIII, las invasiones mongolas destruyeron casi por completo este saber hacer de la cultura china. No fue hasta siglos más tarde cuando volvió a aparecer. Desde la dinastía Ming, entre 1368 y 1644, hasta nuestros días, su preparación no ha cambiado. Se trata de un método de secado cuyo principio es interrumpir el fenómeno de la fermentación. La mecanización de los medios ha permitido perfeccionar esta técnica empleada en el té verde.
Hoy en día, este producto local permite crear mezclas deliciosas, como el té verde con semillas de comino negro que comercializamos.
