Para rodear todo el misterio que rodea al arte de la mesa, presentar la zamita marroquí a los invitados reserva muchas sorpresas. De hecho, la presentación cuidada es un criterio muy apreciado por los marroquíes. Si su gastronomía destaca a escala mundial, es gracias a una forma de hacer muy propia. La zamita marroquí no es una excepción a la regla. Dependiendo del contexto, se optará por diferentes formas de presentarla. Le dejamos entrever cómo se hace en función de los acontecimientos.
La presentación de la zamita marroquí en bodas y bautizos
Sin duda, esta es la presentación más sublime y conocida de la zamita marroquí. Es la que se sirve en abundancia a los invitados y se come con una cuchara grande. Aquí es muy sencillo. Una vez que La preparación está lista., conviene presentarla formando una gran montaña en el centro de un plato decorativo con la parte superior redondeada. Existen varias variantes posibles. Sin embargo, nos quedaremos con la más habitual. En concreto, consiste en:
- Decora la preparación con almendras peladas, empezando desde la base hacia la parte superior por varios lados.
- Espolvorea un poco de azúcar glas por encima para darle un aspecto aún más atractivo.
A cada participante se le servirá con una cuchara grande en el centro de un recipiente.
Una decoración especial para un nacimiento
Por lo general, la zamita marroquí siempre es bienvenida para celebrar el nacimiento de un niño. Se sirve a la madre por su valor calórico y energético. En particular, gracias a su capacidad para estimular la producción de leche materna. Aquí, hay otro modo de presentación muy apreciado. Se trata, en este caso, de:
- Mezclar la zamita marroquí en un recipiente pequeño, preferiblemente de barro.
- Evitar los moldes de aluminio por motivos de salud.
- Golpéala suavemente para que se asiente en el centro del recipiente hasta que quede distribuida de manera homogénea.
- Decorar con almendras peladas formando pequeñas flores.
- Sírvasela a la madre con una cuchara unas horas después del parto, tal y como dicta la tradición.
A la hora de la merienda diaria
Aquí no hay que pensarlo mucho. Tradicionalmente, los marroquíes sirven té a la menta. En el centro de la decoración oriental, algunas mini tajines confeccionadas en forma de trípticos sirven de acompañamiento. A menudo se almacenan allí:
- Aceitunas
- Almendras y otros frutos secos
- Aceite de oliva o de argán.
Otros adornos de este tipo se utilizan para comer pan mojándolo en aceite de oliva. Lo ideal es utilizar toda esta gama de expositores para colocar su zamita marroquí.

